The mouse… pues no esperéis que os hable de Robin Hood, William Wallace o algún caballero valiente. Nada de eso. El mouse (que yo prefiero traducir como “la rata” más que como “el ratón”) encuentra placer en hacer fold. Sí, sí, la rata es de lo más raro que hay. Cobarde, muy cobarde, pero no tonta y por tanto, siempre jugará manos fuertes. Sólo con AA, KK, QQ, JJ, AK o AQ verás apostar a una rata y cuando lo haga, será tu momento de partir, a menos que tengas con qué dar pelea.
La rata tiene muy poco efecto en la mesa, pero sí nos puede ser útil para evaluar el comportamiento de los demás jugadores. Si un jugador, por ejemplo, hace fold cuando la rata apuesta, ahí tenemos un observador que se ha percatado de que the mouse sólo va con manos ganadoras. Si por el contrario, cuando la rata hace raise o reraise, otro jugador acepta, ahí tenemos un poco atento o bien un bluffer.
¿Cómo crees que tienes que actuar frente a una rata? Lo ideal sería que muestres un estilo de juego tight. De esta manera la rata creerá que siempre que apuestes será por tener buenas cartas y así podrás aprovecharte de su cobardía para meter buenos bluffings. Sin embargo, si la rata te hace raise o reraise, a tí te toca hacer fold a menos que tengas una mano premium.
A primera vista, la rata parece un jugador fácil de batir, y en parte es así si eres un buen observador y la reconoces con facilidad. Pero como ya hemos dicho antes, es cobarde pero no tonta y se siente como un pez en el agua en los juegos loose, donde los jugadores no se prestan atención entre sí ni analizan las pot odds. En estas mesas, la rata se acomoda en su silla y espera buenas manos para finalmente dar el mazazo.
Y hay cosas en la vida que uno no puede tolerar. Sabiendo cómo funciona una rata, no podemos dejar que estos roedores se queden con nuestro stack. Más que una derrota, es una humillación. Lo digo con todo respeto y sin subestimar a nadie, eso sí.
Y como no podía ser de otra manera, Mallorca tiene una rata de renombre, un tío de primera, pero en su juego, una rata al fin. Un abrazo a Llorenç que ha colaborado con nosotros desde el comienzo y a quien recordamos en todo momento.


